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Es poco lo que sabemos acerca de las máscaras de oxígeno que los aviones tienen sobre los asientos de los pasajeros y que caen frente a ellos en caso de emergencia. Más allá de que son imprescindibles para que podamos respirar durante un vuelo si el avión se despresurizara y de que de debemos tirar de ellas cuando caigan y después colocárnosla sobre la nariz y la boca, nuestro conocimiento es nulo.

Una mujer sujeta una máscara de oxígeno en un avión.
Una mujer sujeta una máscara de oxígeno en un avión.
IBERIA

¿De dónde proviene el oxígeno que respiramos desde la máscara? Y, ¿por qué no huele igual que el que respiramos en la calle? El canal de YouTube de la Sociedad Americana de Química, Reactions, ha dado respuesta a estos interrogantes a través de un vídeo explicativo en el que descarta tajantemente que haya una bombona de oxígeno ubicada sobre nuestras cabezas que vaya conectada a las máscaras, recoge Gizmodo.

En realidad, el oxígeno se genera gracias a un conjunto de reacciones químicas que desencadenamos al tirar de la máscara cuando cae. Así, liberamos clorato de sodio, guardado en un pequeño depósito, que al calentarse se descompone y produce el oxígeno.

El olor de este oxígeno es diferente al que respiramos normalmente, ya que para que podamos respirar durante un rato el oxígeno debe calentar una pequeña proporción de polvo de hierro, lo que provoca que huela a quemado. Las máscaras nos proporcionarán aire durante aproximadamente 20 minutos.

Otra curiosidad sobre este mecanismo es que en los depósitos hay un filtro de peróxido de bario que elimina el gas de cloro liberado como consecuencia de la reacción.