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La capacidad de distinguir rostros varía mucho más de lo que se cree. Un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), en Australia, han desarrollado una prueba que puede ayudar a colocar a las personas en la escala de reconocimientos faciales.

La prueba facial —a la que cualquiera puede acceder desde este enlace— dura unos 15 minutos y muestra al participante varias imágenes de rostros en las que pide que confirme cuáles son de las mismas personas. Por sencillo que pueda parecer, el test es bastante complejo, apuntan desde Science Alert.

El truco está en mostrar primero un retrato claro y detallado con una expresión neutra, para en las siguientes ocasiones enseñar esa misma cara en un ángulo drásticamente diferente, con una expresión facial cambiada o maquillaje. Según el psicólogo de la UNSW, James Dunn, «cuando las personas hacen esta prueba facial descubren que es realmente difícil, ya que la mayoría de las personas obtienen entre el 50 y el 60%», apunta en un comunicado.

Según Dunn, los superreconocedores, es decir, las personas que tienen una facilidad asombrosa para reconocer las caras, «obtienen una puntuación del 70% o más. Lo hicimos así de difícil para que no sea demasiado fácil para los mejores superreconocedores».

De las 31.000 personas que han realizado la prueba, nadie ha logrado todavía obtener una puntuación del 100%, lo que para los investigadores supone que el reto funciona según lo previsto.

Según explican los autores en el artículo, publicado PLOS One, «encontrar superreconocedores es un desafío porque representan solo el 2-3% de la población general… y aquellos de alto rendimiento subestiman constantemente su propia capacidad de identificación facial».