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Hace unos 3.600 años, lo que menos esperaban los habitantes de la próspera ciudad conocida actualmente como Tall el-Hammam, en Jordania, era que la explosión de un meteorito acabase de manera fulminante con sus vidas y destruyese sus casas. Este asentamiento ubicado cerca del Mar Muerto ha sido identificado como Sodoma, la ciudad que, según la Biblia, fue destruida por Dios con fuego y azufre caídos del cielo, y cuya historia ha  quedado plasmada en el Génesis.

Más allá de confirmar si Tall el-Hammam es realmente Sodoma, un nutrido equipo de científicos, entre ellos arqueólogos, geólogos, geoquímicos, mineralogistas o paleobotánicos, ha detallado recientemente en un estudio publicado en la revista Scientific Reports cómo pudo ocurrir en el pasado este devastador suceso.

Asimismo, los investigadores se plantean si «las tradiciones orales sobre la destrucción de esta ciudad por un objeto cósmico podrían ser la fuente de la versión escrita de Sodoma en el Génesis«, y «si los detalles narrados en el Génesis son una coincidencia razonable con los detalles conocidos de un evento de impacto cósmico» de estas características, indican en el estudio.

Durante 15 años de excavaciones en ese lugar, los científicos analizaron todo el material recolectado en la zona. Entre otras observaciones realizadas en aquella ciudad en ruinas, los expertos pudieron ver en el terreno una capa oscura y desordenada de carbón, ceniza, ladrillos de barro y cerámica derretidos. Esta capa de destrucción había sido provocada por una intensa tormenta de fuego, según los investigadores.

Imagen de satélite de Tall el-Hammam, ciudad ubicada en el valle del Jordán.
Imagen de satélite de Tall el-Hammam, ciudad ubicada en el valle del Jordán.
NASA

Para averiguar el origen de esa explosión de fuego, los científicos recurrieron a la calculadora de impactos del Imperial College de Londres, lo que les permitió descubrir que dicho evento había sido provocado por un asteroide similar al que en 1908 derribó 80 millones de árboles en Tunguska, Rusia.

Posteriores experimentos en laboratorio permitieron conocer la violencia del impacto y la rapidez con la que destruyó todo a su paso. Por ejemplo, la cerámica y los ladrillos de barro se licuaron a temperaturas superiores a los 1.500 ºC, «lo suficientemente caliente como para derretir un automóvil en minutos«, indica uno de los coautores, el arqueólogo Christopher R. Moore, en un artículo en The Conversation.

Asimismo, los investigadores descubrieron que esta ciudad y más de 100 asentamientos de otras áreas fueron abandonadas durante varios siglos después de esta devastación, lo que les ha llevado a teorizar que «los altos niveles de sal depositados durante el impacto hicieron imposible el cultivo» durante un periodo de 600 años, «hasta que las mínimas precipitaciones en este clima desértico lavaran la sal de los campos», explica Moore.

Según la reconstrucción de los investigadores, el meteorito explotó en una enorme bola de fuego a unos cuatro kilómetros sobre el suelo. La explosión fue unas 1.000 veces más potente que la bomba atómica de Hiroshima, lo que hizo que la ciudad estallase en llamas y todo lo que allí había se consumiese.

Asimismo, unos segundos más tarde de la explosión, una onda de choque masiva golpeó la ciudad, provocando vientos de 1.200 km/h, superiores al peor tornado jamás registrado, que destruyeron todos los edificios, y redujeron la ciudad a escombros. Ninguna de las 8.000 personas o animales que allí habitaban sobrevivió: sus cuerpos fueron destrozados por este impacto. 

Según relatan los coautores en su estudio, «vale la pena especular que una catástrofe notable, como la destrucción de Tall el-Hammam por un objeto cósmico, pudo haber generado una tradición oral que, después de transmitirse de generación en generación, se convirtiese en la fuente de la historia escrita de la Sodoma bíblica en el Génesis».

Por el momento, lo único que aventuran a asegurar los investigadores es que las evidencias coinciden con el relato detallado en ese libro de la Biblia. «Si es así, la destrucción de Tall el-Hammam es posiblemente el segundo incidente más antiguo conocido de la destrucción de un asentamiento humano relacionado con un impacto de meteorito, después de Abu Hureyra en Siria, ocurrido hace 12.800 años», concluyen.